jueves, 14 de junio de 2012

Rescate


El paso del tiempo puede ser duro, según como lo mires. Mientras las agujas del reloj van danzando, te das cuenta que muchas de las cosas que pensabas que siempre han sido inexpugnables van deteriorándose poco a poco: tu cuerpo, tu pensamiento, tu energía, tú mismo. He vivido muchas cosas durante este año: enfrentarme de nuevo a los exámenes, y los nervios que conlleva dudar sobre ti misma; alumnado difícil, porque no he sido capaz de ahondar en sus diversas problemáticas; un trabajo que, aunque me satisface plenamente, no subsana mis necesidades más básicas; y, como no, un amor. 
Porque el agotamiento físico y mental nos hace ver las cosas con las lentes equivocadas; porque desdibuja los trazos de los contornos y nos confunde a la hora de saber si son ciertas o falsas aquellas cosas que creemos ver. Siempre he soñado que podía jugar con los límites de mí misma, pero me voy haciendo mayor; esos límites comienzan a ser demasiado peligrosos. Las fuerzas ya no acompañan como antes, y tener que reconstruirse de nuevo cuesta más que nunca. Ni siquiera sirve inventar un nuevo personaje literario al cual recurrir para poder ocultarme. Quizás necesite un rescate.
Y es el mismo mundo que me rodea el que a la par empieza a resquebrajarse conmigo: la prima de riesgo sube, la bolsa cae, los sueldos bajan, la sociedad se tambalea ante las mentiras de unos gobernantes que  deberían aprender más de los clásicos políticos romanos. Y, como en el mundo, no encuentro solución. Presiento que tarde o temprano nos levantaremos todos, saldremos del agujero profundo en el que nos han metido y podremos volver a sentirnos enteros otra vez.

Es el tiempo que pasa, que transcurre sin darnos cuenta y cambia las cosas sin previo aviso.

sábado, 16 de julio de 2011

Volver a la carga

Si la lectura fuera la vida, seguramente me darían el premio a la gran vividora. Me río solo de pensarlo. Probablemente nunca tendría que haberme apartado de la lectura, y seguir por los senderos que esta me marca. Es más fácil vivir así. La vida siempre me ha costado, por más que haya intentado hacerme la fuerte; y sé que metiéndome en otros mundos, y viviendo otras vidas que, por ficticias, quizás son más creíbles o digeribles. Pues sí, actitud quijotesca, si me apuras, o una nueva Emma Bovary, sin más aspiración que la tranquilidad del sueño.

viernes, 17 de junio de 2011

lunes, 25 de abril de 2011

Saliendo del hueco

Tras buscar un hueco y encontrarlo, volvemos a una realidad que atrae, pero que a veces nos sobrepasa. Todo es cuestión de la duración de la huida. A veces, uno busca perderse en uno mismo, pero no siempre es posible. Hay muchos ruidos que marean y marchitan el pensamiento. Otras veces recurres a filosofías orientales, a una posición de loto que no hace más que recordarte que la flexibilidad ya no forma parte de ti. Las más de las veces huyes a Cuenca, visitas los paisajes verdosos, los mantos nocturnos de azules transparentes, y te pierdes sin pensar, sin rechistar un sólo recuerdo. Y es cuando el hueco forma parte de ti.


Pero como todo es efímero, y el hueco se acaba. Ves una luz punzante, una voz constante, que te recuerda que "volvemos a una realidad que atrae, pero que a veces nos sobrepasa".

miércoles, 20 de abril de 2011

Lecturas

Se acerca el periodo en que los libros son los verdaderos protagonistas de nuestras vidas. Recrearnos a nosotros mismos en historias que nunca hemos vivido o que siempre hemos deseado vivir. No dejéis de adentraros en alguno de esos maravillos mundos que nos esperan enmarcados en tapas duras o iluminados por luces de pantallas electrónicas. Tú eliges.

domingo, 14 de febrero de 2010

A Blas de Otero, y a él.

Besas como si fueras a comerme
Besas como un gato que se muerde la cola
como una niña que odia estar sola...
Sí, besas como si tus dientes no quisieran
despegarse de mí.

Y, entre mordisco y mordisco.
me hundo en tu paladar
para que me sientas;
y, así, múltiple y sin verme,
tropiezo con el hueco
que se percibe
tras tus párpados
para perderme y no encontrar
salida...

Besas besos de mar, a dentelladas,
dejando que el silencio hable por los dos;
y, así, la noche, enmarañada de negrura
crece retorciéndose en mi espalda.

Y entre los surcos de tu cuerpo,
perdida en lo oscuro de tu sexo,
me arrastro por las líneas
de tu geografía...,
y compruebo que perderse
es saberte dentro de mí.
14/02/10

viernes, 12 de febrero de 2010

Celos...

Se dice que los celos son hermanos de la envidia que, digámoslo así, es una especie de estímulo que nos arrastra hasta tal punto de no poder controlar nuestras acciones. Dicen que se parece al amor.
Los celos entran y se agarran por dentro, no te sueltan. Aparecen cuando te despiertas y piensas en intentar dominar el pensamiento de la propia persona a la que supones que deseas. No importa que ella te corresponda o no, eso es lo de menos.
Por ello, y cuando las emociones empiezan a no poderse medir por grados centígrados, es mejor apaciguar el calor del cuerpo y apagar las llamas que inconscientemente se encienden ante la flaqueza de los impulsos. Es mejor no evitar dejar salir de sí a esa mujer Luciferina que llevamos dentro.

12/02/2010