domingo, 14 de febrero de 2010

A Blas de Otero, y a él.

Besas como si fueras a comerme
Besas como un gato que se muerde la cola
como una niña que odia estar sola...
Sí, besas como si tus dientes no quisieran
despegarse de mí.

Y, entre mordisco y mordisco.
me hundo en tu paladar
para que me sientas;
y, así, múltiple y sin verme,
tropiezo con el hueco
que se percibe
tras tus párpados
para perderme y no encontrar
salida...

Besas besos de mar, a dentelladas,
dejando que el silencio hable por los dos;
y, así, la noche, enmarañada de negrura
crece retorciéndose en mi espalda.

Y entre los surcos de tu cuerpo,
perdida en lo oscuro de tu sexo,
me arrastro por las líneas
de tu geografía...,
y compruebo que perderse
es saberte dentro de mí.
14/02/10

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